Emilio nos está orientando a una reflexión desde la filosofía política, llegando a consideraciones sustantivas, que requieren un trabajo de abstracción que no se puede evitar. Ya lo dijo J. Rawls:
“El trabajo de abstracción, pues, no es gratuito: no se trata de la abstracción por la abstracción. Se trata más bien de continuar la discusión pública cuando han quebrado los comunes acuerdos compartidos menos generales. Tendríamos que estar dispupestos a aceptar que, cuanto más profundo es el conflicto, mayuor es el grado de abstracción que hay que alcanzar para llegar a una visión clara y distinta de sus raices”. Y sigue…
Pienso que nuestro grupo está reflexionando grandes temas que son preocupación de todos/as los humanes que tienen sensibilidad y coraje para disponerse a afrontarlos. Venimos reflexionando sobre: la globalización y sus efectos en el mundo económico, financiero y mediático, la pérdida de soberanía de los Estados; la democracia y los nuevos medios de comunicación; la política entre el pragmatismo y la utopía: el protagonismo creciente de los conflictos culturales y de los problemas de identidad. Y un largo etcétera.
No deberíamos abandonar este serio esfuerzo.
Hablas de abstracción, de pragmatismo y utopía, Ferito: para "pragmatismo" y "abstracción" las que desvela el "hombre de estado" (caverna dixit) que es don Felipe González, en la entrevista que le hace J.J. Millás para "El País".
ResponderEliminarLos medios han hecho énfasis en las impúdicas referencias del ínclito a lo que a la guerra antiterrorista se refiere. Parece que no ha habido revuelo importante en la opinión pública, porque no descubría nada que no estuviese asumido de antemano: el terrorismo de estado era cosa comandada por el felipismo, con el sevillano a los mandos.
No obstante, lo que me ha llamado la atención -y no he leído ningún comentario al respecto- es cuando responde a Millás sobre qué fue lo que le llevó a decantarse por la opción ideológica del socialismo.
Pocas veces queda de manifiesto con tal nitidez la inanidad y la carencia de formación del "pensamiento" político del pretendido gran hombre de estado.
Se despacha González contando cómo respetaba a los comunista, que eran los que llevaban el peso de la reistencia antifranquista, con el alto precio de la carcel, la tortura o la desaparición física. Pero el incipiente líder no estaba porque a una dictadura la sustituyese otra de signo contrario (!!!). Se ve que el neófito desconocia que el PCE hacía tiempo que había asumido la necesidad de aceptar un sistema democrático y la reconciliación de los españoles (esas cosas se las guardaban bien de decir sus mentores los jerifaltes de la socialdemocraciaeuropea; el Departamento de Estado de los USA tampoco estaba por la labor). Seguía contando cómo en el panorama español apenas había otras opciones que no fuesen de derechas y, "por eliminación" (!!!) optó por el PSOE.
Eso es lo que se dice tener unos fundamentos sólidos; una cultura histórico-política adecuada para postularse para dirigir un partido que quería protagonizar la lucha por los derechos de los trabajadores... A su izquierda, las tinieblas, decía. Él era únicamente un hombre antidictadura, dice.
Poco tiempo después, ya al frente del partido, se embarcó con denuedo en tirar por la borda el componente (casi testimonial, la verdad) de marxismo que quedaba en el partido. Poco trauma moral le iba a suponer a quien tenía de aquel sistema apenas una idea nebulosa. Pero los demás..., los que habían (decían ) guardado en el santuario la llama que había iluminado a Prieto, a Largo Caballero... Esos dijeron amén ante el chantaje de Felipe: o el marxismo o él (fue cuando dijo la memez de "antes hay que ser socialista que marxista").
De esta miseria ideológica derivaron otras miserias que llevaron al PSOE al punto de indigencia en que hoy se encuentra.
Aunque no venga mucho a cuento, os lo quería comentar.
Me he quedado muy buenamente, Ferito (y la compañía).
Salud.