sábado, 20 de noviembre de 2010

Saludos para G.

Espero que G., después de su comentario con alta carga de desahogo catártico, haya alcanzado el efecto purificador y de liberación interior, que parece necesitaba. "La compañía y Ferito" te comunicamos nuestra complacencia con tus atinados comentarios y que este último sí viene a cuento puesto que a partir de la próxima sesión con la labor especial de Rubén comenzamos un nuevo tema: "La Transición de la dictadura fascista a la democracia ¿...?"( De momento no me adelanto a calificarla) y, el personaje al que te refieres de seguro que tendrá un tratamiento particular como protagonista de ese período. Salud y democracia.

2 comentarios:

  1. Ferito, antes de que empecéis a escribir cosas sesudas sobre la Transición, me voy a permitir hacer una reflexión en voz alta, menos frívola de lo que pueda parecer a simple vista. Es sobre Teología, materia que sabes de mí interés (Deo gratias).

    Ahora resulta que, según Ratzinger, el uso del condón no es pecado en ciertos supuestos...
    Y digo yo: ¿Qué va a pasar con los millones de condenados que se asan en el infierno, por haber usado el profiláctico antes del cambio de rumbo del Papa?
    ¿Habrá que promulgar una ley de amnistía para sacarlos del Infierno?
    ¿Y qué habrá de hacerse para compensarlos de tantos años de achicharramiento y comezón?
    A lo mejor los mandan a pasar una temporada en el cielo de los musulmanes; ahí sí que se debe de pasar chachi con las huríes y demás rijosidades.
    Al fin y al cabo, algunos teólogos dicen que las diversas religiones no son sino la manifestación variopinta del mismo dios...
    O sea: el Quetzalcoatl de los aztecas -que exigía corazones arrancados en caliente- es el mismo cuate que ofrecía la otra mejilla...
    Me lo expliquen.

    ¡QUE LES CONDONEN LA DEUDA!

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  2. ¿Miedo a que la extrema derecha (PP)se instale en el gobierno?
    Pero si YA la tenemos moviéndose a sus anchas sin "quemarse" en la faena: les basta con que una manada de arribistas desclasados les hagan el trabajo sucio desde los ministerios de la indecencia ( y del analfabetismo funcional léirico-bibiano) Luego, cuando la náusea se hace insoportable, vienen ellos postulándose como los salvadores providenciales. La verdad que poco se iba a notar la "peoría".
    Suspender -en las actuales circunstancias- la mísera ayuda de cuatrocientos y pico euros a los parados de larga duración que han agotado las prestaciones, mientras se rebajan los impuestos a parte de la patronal, es la mayor infamia que he conocido en mucho tiempo.
    El peligro que corren los satrapillas es que algunos empleen la ultima paga de los cuatrocientos para comprar algo más que un tiragomas.
    Y que lo usen.
    Dios no lo quiera.

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